Tuve el primer encuentro con Dios hace diez años en un retiro espiritual, suelo llamarle a este momento "mi nuevo nacimiento" porque en esa ocasión pasé de conocer a Dios "sólo de oídas" (Job 42:5)a sentir por primera vez su presencia, lo más importante de todo es que a partir de ese momento supe que Él sabía y hacía por mí mucho más de lo que yo pensaba.
Fui a ese retiro porque había pasado por momentos muy difíciles los últimos años de mi vida, pero especialmente los meses antes de ir a ese retiro padecí de una condición que se llama trastornos de pánico y se manifiesta con ataques de pánico repentinos; una
fobia específica cada noche no me dejaba conciliar el sueño y esto se acompañaba con taquicardia,
palpitaciones, sudor, miedo profundo y en algunas ocasiones dolor en el
pecho.
Fui al retiro porque en ese punto no había nada más que hacer para sanarme y entonces el momento del milagro vino cuando el Señor me dijo:
"¿Pensaste que me había olvidado de tí?, Sólo quiero que sepas que cada noche que no has podido dormir yo me he quedado junto a tí"
Tuve mi sanación física a partir de ese momento, pero lo más importante fue que tuve una sanación espiritual que me ayudó a ser consciente que había venido a este mundo por amor de aquel que lo había creado todo y también por un propósito importante y era justamente por eso que pasé por muchas cosas los años anteriores, inclusive mi enfermedad.
Mi pregunta para Dios era constante, ¿Cuál es mi misión en esta vida? y la respuesta no venía de la manera en la que yo esperaba, audible como en el momento que me dijo que se quedaba conmigo cada noche, sino que venía a través de muchas pruebas que quizás para mí no tenían sentido.
A pesar de todo, decidí sacar el mayor provecho de la situación y empecé a ver cada prueba con ojos espirituales lo que me llevó posteriormente a comprender que cada cosa que pasa en mi vida, por muy pequeño e insignificante que parezca a mis ojos, tiene un significado importante para Dios.
¿Pero por qué Dios me estaba enseñando todo esto?
"El Espíritu le dijo a Felipe: «Ve y acércate a ese carro.» Cuando Felipe se acercó, oyó que el etiope leía el libro de Isaías; entonces le preguntó: ¿Entiende usted lo que está leyendo?
El etiope le contestó: ¿Cómo lo voy a entender, si no hay quien me lo explique?"
Hechos 8:29-31
Y entonces comprendí el por qué me había hecho vivir las cosas que pasé y por qué tenía que aprender a verlas con los ojos espirituales, al igual que el profeta citado por Felipe en ese versículo, Dios me estaba haciendo una invitación para compartir con los demás lo que había aprendido y así ayudar a "aplanar los montes y subir los valles" de nuestra vida (Isaías 40:4).
Entonces sin ninguna duda respondí "Envíame a mí".
Entonces oí la voz del Señor, que decía: «¿A quién voy a enviar? ¿Quién
será nuestro mensajero?» Yo respondí: «Aquí estoy yo, envíame a mí.»
Isaías 6:8
Este blog se llama "Mesajeros de hoy" porque eso es lo que Dios me pidió, ser una mensajera utilizando las herramientas que nos ha traído el mundo digital para compartir lo que Él me enseña con cada situación, se llama "mensajeros" en plural porque necesito de tu ayuda para compartirlo a otros, que cómo tú, también necesitan saber lo que Dios quiere decirles.
¿Quieres unirte a esta misión?
¡Bienvenid@ a mi blog!

Comentarios
Publicar un comentario