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| Ven a mí de Kathy Lawrence (1945) |
Hace algunos meses visité en el departamento de San Vicente un verdadero tesoro escondido, era un museo dedicado principalmente a las esculturas de madera y estaba en la casa de una familia que por muchos años se ha dedicado a trabajar en todo lo relacionado a este material.
Uno de los dueños muy amablemente nos dio un recorrido en las instalaciones en las que además de las cosas de madera también tenía algunas otras antigüedades familiares y mientras nos dirigíamos hacia el segundo nivel del museo me llamó la atención que había muchas imágenes de santos, por lo que me apresuré a preguntar por qué las tenía allí.
Él me dijo:
“Toda esta iniciativa empezó porque nosotros hemos trabajado durante muchos años en la restauración de imágenes religiosas, la mayoría de ellas están elaboradas de madera”
Había imágenes de todos los tipos y colores, se notaba que eran muy antiguos porque estaban elaborados en una sola pieza y el detalle en ellos no incluía ningún otro material como los que tenemos hoy en día en las iglesias.
Él continuó diciendo:
“Nos ha pasado muchas veces que vamos a las iglesias a traer las imágenes y nos piden evaluarlas todas y es así como nos hemos encontrado verdaderos tesoros, al final ellos quieren restaurar unas pocas y las demás las quieren tirar, usualmente por su color o por su detalle porque no se ven como las que hacen hoy, pero para nosotros tienen un valor muy alto por la historia que llevan dentro así que decidimos quedarnos con ellas.
Recuerdo una vez que nos dieron algunas imágenes y un cofre que había estado guardado por años, cuando lo abrí había unas máscaras hechas a mano de las que se usan en la danza de los moros y cristianos, estaban casi intactas y eran muy antiguas como otras piezas que tenemos aquí que tendrán alrededor de 300 años de antigüedad…
Creo que si las personas supieran el verdadero valor que tienen no las querrían tirar, sino que las pondrían en lugar muy especial”
Su afirmación me dejó pensando por unos instantes, sin ninguna duda para un país que tiene un poco más de medio milenio de ser descubierto, una pieza de 300 años de antigüedad no es cualquier cosa.
Y es que en este mundo hemos aprendido a evaluar las cosas de una manera muy superficial y así como devaluamos el valor de una antigüedad, también lo hacemos con nuestra propia vida y humanidad, no solemos ser conscientes de nuestro verdadero valor.
Uno de mis libros favoritos es “La mujer que venció el mal” del padre Gabriele Amorth, en este libro, él suele hablar mucho acerca de María como nuestro ejemplo a seguir, no sólo para las mujeres sino para la humanidad, ya que ella fue una mujer extraordinaria de muchas maneras. Una de estas cosas fue que desde el momento en que ella respondió a la petición de ser la madre de Jesús, también fue consciente que se convirtió en un templo en el que descansaba físicamente el hijo de Dios y entonces siempre se comportó a la altura de esta situación.
“María dijo: Mi alma alaba la grandeza del Señor; mi espíritu se alegra en Dios mi Salvador.
Porque Dios ha puesto sus ojos en mí, su humilde esclava, y desde ahora siempre me llamarán dichosa; porque el Todopoderoso ha hecho en mí grandes cosas, ¡Santo es su nombre!”
San Lucas 1: 46-49
El Padre Gabriele decía:
“Si al igual que María, nosotros fuéramos conscientes de que dentro de nosotros llevamos el Espíritu Santo, quizás no nos comportaríamos como lo hacemos”
Es cierto que no tenemos la dicha de llevarlo físicamente en nuestro seno, pero cuando Jesús se fue de este mundo, nos entregó su Santo Espíritu para que habitara permanente en nosotros así que también, al igual que María, nosotros somos un templo.
“¿Acaso no saben ustedes que
son templo de Dios, y que el Espíritu de Dios vive en ustedes? Si
alguno destruye el templo de Dios, Dios lo destruirá a él, porque el
templo de Dios es santo, y ese templo son ustedes mismos”
1 Corintios 3:16-17
¿Cómo comportarnos de tal manera que estemos a la altura como María?
Podemos hacer un libro completo con esto, pero en esta ocasión me gustaría compartir contigo algunas cosas que Dios me mostraba y a las que debemos poner especial atención.
1. Lo que se dice de mí
Hay una película estadounidense de la famosa Emma Stone que se llama “Se dice de mí”, en esta película la reputación de esta chica se ve envuelta en una serie de problemas a partir de una mentira que le dice a su amiga para ganar cierta popularidad hasta que todo en su vida se vuelve un caos; y es que en muchas ocasiones no somos realmente consciente de las palabras que usamos al referirnos a nosotros mismos, al contrario de María, solemos devaluar nuestro propio ser.
En estos días hemos visto muchos movimientos que reclaman una igualdad de derechos entre hombres y mujeres, lo cual está bien, pero una de las formas en las que se hace es buscar que la mujer tenga la misma imagen que tenía el hombre de ser muy carnales y carentes de sentimientos.
Pero ¿Será que este comportamiento en los hombres estaba bien?
Yo creo que no, aunque no soy experta en el tema sé que esto no es masculinidad, sin embargo este concepto no ha sido corregido hasta el día de hoy y entonces la tendencia es que las mujeres quieran ser vistas de esta manera y lo gritan a los cuatro vientos muchas veces sólo por ser popular como Emma en su película. Es cierto que Dios no nos juzga, pero nos ha creado tan perfectamente que sería muy injusto con Él y con nosotros mismos conformarnos con una imagen tan superficial, ya que somos mucho más que sólo cuerpo.
"Que Dios mismo, el Dios de paz, los haga a ustedes perfectamente santos, y les conserve todo su ser, espíritu, alma y cuerpo, sin defecto alguno, para la venida de nuestro Señor Jesucristo"
1 Tesalonicenses 5:23
Pero esta no es la única razón por la que solemos decir cosas de nosotros que no están de acuerdo a la idea con la que fuimos creados por Dios, sino que también puede darse por baja autoestima o muchas razones más; así que me siento en la obligación de decirte que cuando Dios te creó lo hizo a su imagen y semejanza, tu cuerpo, tu espíritu y tu alma son únicos y especiales, quizás tengas muchas cosas que aprender, pero esto no te hace menos valioso ante los demás y mucho menos para Dios por lo que no hay nada que tengas que demostrar.
De ahora en adelante habla acerca de tí palabras de amor como lo hace Dios cada vez que te ve.
"Tú eres hermosa, amor mío; hermosa de pies a cabeza, en tí no hay defecto alguno”
Cantares 4:7
2. Lo que veo y escucho
Si sabemos que hay un problema con las modas, entonces nuestro principal enfoque debería de estar en filtrar lo que veo y escucho.
Me encanta bailar, puedo bailar en todos lados y los que me conocen saben que es normal verme cantando y bailando en el carro o cuándo voy caminando, pero a pesar de que me encanta bailar debo decir que las letras de algunas canciones actuales me resultan realmente chocantes, aunque tengan el mejor ritmo del mundo.
¿Seré chapada a la antigua?
Es probable, mi abuelo y mi padre amaban escribir, mi abuelo escribía poemas todo el tiempo y entonces esto me enseñó que existe una manera más bonita de llamar a las personas y esto hace que se sientan especiales; creo que por eso Dios se dirige a nosotros con mucho amor.
¿Qué pasa entonces con estas formas groseras de las canciones de hoy?
Alguna vez vi la película del exorcista y fue una de las experiencias más traumáticas que he pasado, no por lo que se ve acerca de la niña que está poseída sino por la cantidad de cosas ofensivas que se decían en contra de Dios y en contra de los demás, así que siempre tuve curiosidad del por qué lo habían escrito tan fuerte, además de que se basa en una historia real también trataron mostrar lo que el enemigo busca mediante estas palabras tan despectivas:
“Pero yo creo que el objetivo del demonio no es el poseso, sino nosotros... los observadores... cada persona de esta casa. Y creo... creo que lo que quiere es que nos desesperemos, que rechacemos nuestra propia humanidad, que nos veamos a la larga, como bestias, como seres esencialmente viles e inmundos, sin nobleza, horribles, indignos. Y tal vez ahí esté el centro de todo: en la indignidad. Porque yo pienso que el creer en Dios no tiene nada que ver con la razón, sino que, en última instancia, es una cuestión de amor, de aceptar la posibilidad de que Dios puede amarnos...”
El Exorcista, William Peter Blatty
Al dejar entrar palabras negativas en nuestra vida se produce un cambio inconsciente en la forma que nos vemos, existen miles de estudios de la relación que tienen las palabras y nuestro cerebro y la mayoría de ellos llegan a la conclusión que nuestras palabras generan transformaciones importantes en la manera en la que nos comportamos por lo que la afirmación de William Blatty es cierta.
Pregúntate, ¿Cómo se sentirá Dios cuándo escucha estas canciones?
Estoy segura que siente mucho más que yo al ver aquella película, sobre todo porque al mismo tiempo que el enemigo quiere que escuchemos palabras que nos vayan robando la humanidad, Él sigue hablando cosas hermosas hacia nosotros y es nuestra decisión lo que escuchamos.
Además, con la cantidad de oferta en el mundo del entretenimiento, ¿Por qué elegiríamos algo que suene tan grosero?
"No digan indecencias ni tonterías ni vulgaridades, porque estas cosas no convienen; más bien alaben a Dios"
Efesios 5:4
3. Los que nos rodean
¿Has escuchado el dicho de que la gente siempre tendrá algo que decir de ti?
Esto es completamente cierto, sólo debemos cuidar que las palabras que vamos a dejar entrar en nuestra vida sean para edificar en lugar de destruir.
Dios sabe lo importante que son los compañeros en el camino, sino no hubiera enviado a sus discípulos de dos en dos, sin embargo, estas amistades deben dar frutos en el espíritu porque todo aquello no da frutos entonces ¿Qué sentido tiene? y estos frutos sólo se producen si tiene la mezcla correcta de motivación y correción con amor, de lo contrario nos puede producir efectos negativos como empezar a dudar de nuestro valor.
Hace poco escuchaba a un conferencista decir que evaluáramos las personas que tenemos alrededor, si estas personas no tienen nada que darte y sólo toman de ti entonces no es tu lugar y esto incluye, sobre todo, a aquellos que te roban tu paz y tu dignidad.
Ante cualquier crítica debemos de pedir luz al Espíritu Santo para ver si las palabras de estas personas son para edificarnos o sólo son para destruirnos, recuerda lo anterior, las palabras que dejes entrar en tu vida tendrán un efecto en cómo actúas.
“Un amigo es siempre afectuoso, y en tiempos de angustia es como un hermano”
Proverbios 17:17
¿Qué pasa si estas palabras destructivas las escuchas en tu familia?
Dios te dice:
No podemos elegir a nuestra familia, muchas veces las palabras negativas que vienen de las personas también son una expresión de lo quebrantado está su corazón así que no te olvides de orar por ellas, pero también de tener oídos sordos y volver la mirada al Dios que te creó.
Así que ahora ya lo sabes, eres un ser único y especial cada vez que quieras decir algo malo de tí o tengas la tentación de dejar entrar palabras negativas a tu vida, te invito a que mejor leas lo siguiente:
Yo te he adquirido; he dado como precio de rescate a Egipto, a Etiopía y a Sabá, porque te aprecio,
eres de gran valor y yo te amo, Para tenerte a ti y para salvar tu vida
entrego hombres y naciones.”
Isaías 43: 3-4
Y no sólo entregó hombres, entregó a su propio hijo por ti.

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