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Hace algunos años estaba en un paseo cultural con algunas
personas en el museo de arte de mi país, cuando de repente el guía que nos
acompañaba en el recorrido se detuvo frente a una pintura de una de las
personas más conocidas en el medio, llamada Julia Díaz.
La pintura representaba unos hombres trabajando en lo que parece ser una zanja o quizás un camino, el cuadro lleva por título “trabajadores” pero Dios me llevó a verlo inmediatamente con ojos espirituales y reconocer que al igual que esos hombres Dios abre caminos en favor de aquellas promesas que tiene para nosotros.
Pero ¿Cómo lo hace?
En algunas ocasiones Dios lo hace directamente abriendo caminos en medio de la nada y de manera milagrosa y en otras muchas lo hace a través de personas que están dispuestas a hacer algo hermoso para alguien más, lo que es común en ambas situaciones es el esfuerzo y dedicación que deben ponerse en el proceso para tener resultados hermosos…
“Dios irá abriéndoles camino, y ellos le seguirán y saldrán por la puerta de la ciudad.
Su rey, el Señor, marchará al frente de todos”
Miqueas 2:13
Dios te invita a soñar en grande
Una vez escuché una anécdota italiana en la que dice que en cierta región de este país se construyeron los rieles del tren en las montañas antes de que existiera una máquina que pudiera pasar por ellas y es que en ocasiones Dios quiere darnos cosas tan grandes que ni siquiera nos atrevemos a soñar, sin embargo, sabe que pueden hacerse realidad y sólo basta con que nos dispongamos a creer para que Él empiece a abrir ese camino.
“Y ahora, gloria sea a Dios, que puede hacer muchísimo más de lo que nosotros pedimos o pensamos, gracias a su poder que actúa en nosotros”
Efesios 3:20
En más de alguna ocasión en mi vida, hablando de mis anhelos o de los de alguien más, me hacía la pregunta si no recibimos las cosas que le pedimos a Dios porque son muy pequeñas en comparación con lo que tiene para darnos, he hablado de que las puertas se cierran cuando no son nuestras, pero debes tener certeza que no son tuyas porque son menores a lo que Dios tiene para ti.
Mira las cosas desde otra perspectiva y anhela cosas que pueden ser imposibles, no analices las cosas en base a lo que ves sino a la capacidad que tiene Dios de hacer las cosas y créeme que verás cosas nunca imaginaste.
El famoso predicador Dante Gebel en su libro “Las arenas del alma” dice:
“Pensamos que tal vez Dios no es tan poderoso para darnos el oro, y entonces, razonamos que el bronce no es tan malo después de todo.
Por eso, la pregunta, insistente ¿Acaso hay alguna cosa difícil para Dios?”
Y esta es la invitación para cada uno de los sueños de nuestro corazón, no tengamos miedo de pedir en grande porque no existe ninguna cosa difícil para Dios
“Yo soy el Señor, el Dios de todo ser viviente. Nada hay imposible para mí”
Jeremías 32:27
Ahora bien, puede existir alguna persona que me diga que ya está pidiendo cosas grandes a Dios y aun así no pasan entonces me gustaría aclarar algo, ciertamente existe una línea muy delgada entre caer en la vanidad de pedir cosas para nuestra propia gloria y pedir cosas grandes para el reino de Dios y aquí es dónde está ese trabajo que Dios hace en nuestro corazón con todas aquellas pruebas en el camino.
¿Cómo saber si es el sueño correcto?
No importa cuál sea el anhelo que tengas en tu corazón, este siempre deberá estar relacionado con el reino de Dios porque cuando se nos entrega algo es para compartirlo, así que usando este filtro haz el ejercicio de preguntarte: ¿Para qué lo quiero?
¿Tienes anhelo de ser próspero financieramente? ¿Para qué lo quieres?
Lo quieres para tener una vida que te permita darte ciertos lujos o lo quieres para salir de deudas, pero si no tuvieras ninguna deuda que pagar y te dieras estos lujos ¿Cómo lo usarías para los demás? ¿Ayudarías a tu prójimo necesitado?
¿Tienes el anhelo de tener una pareja? ¿Para qué lo quieres?
Lo quieres para que te hagan feliz o lo quieres para hacer feliz al otro y caminar juntos.
Lo quieres para que la gente vea lo dichoso que eres y puedas presumir de ello o lo quieres porque podrías lograr cosas para Dios que no podrías hacer tú solo.
¿Quieres un trabajo nuevo o quieres un ascenso? ¿Para qué lo quieres?
Lo quieres para presumir con otros que has logrado ciertas cosas en la vida o lo quieres porque con esa influencia estarías ayudando a más personas que hoy de una u otra manera.
Cuando te hagas estas preguntas, pídele a Dios que ponga sabiduría en ti para que puedas reconocer cuáles son aquellas cosas que deben corregirse así tus anhelos también se corregirán.
“Ustedes quieren algo, y no lo obtienen; matan, sienten envidia de alguna cosa, y como no la pueden conseguir, luchan y se hacen la guerra. No consiguen lo que quieren porque no se lo piden a Dios; y si se lo piden, no lo reciben porque lo piden mal, pues lo quieren para gastarlo en sus placeres”
Santiago 4:2-3
Ahora por ti y mañana por mí
Dicen que la idea de tener una carretera que conectara todos los países del continente americano empezó desde la época de la colonia española, pero no fue hasta que se llevó a cabo la quinta conferencia de Estados Americanos en el año de 1923 cuando se tomó la decisión de hacerla.
¿Fue un solo proyecto de construcción?
En realidad, no lo fue, esta carretera conocida por todos como Panamericana, conecta a los países de América desde Alaska hasta Argentina, pero no fue construida por una sola nación o una sola empresa, sino que se construyó como resultado de los esfuerzos de todos los países involucrados.
Lo dije antes, cada uno de tus anhelos están conectados con el reino de Dios y esto es porque lo que Dios más quiere para nosotros en este mundo es nuestra salvación y la de los demás, lo dice muy bien en la parábola del pastor que deja a las noventa y nueve ovejas para buscar aquella que andaba perdida; todos somos parte de un plan importante, así como Dios obra a nuestro favor directamente, también obra a nuestro favor a través de personas y también obra para otras personas a través de nosotros.
Dado que no podemos controlar cómo los demás van a obrar a favor nuestro, entonces nos vamos a enfocar en cómo podemos ser nosotros esta bendición para alguien más.
“Así también nosotros, aunque somos muchos, formamos un solo cuerpo en Cristo y estamos unidos unos a otros como miembros de un mismo cuerpo.
Dios nos ha dado diferentes dones, según lo que él quiso dar a cada uno”
Romanos 12:5-6a
Ayudar a construir caminos para los demás es realmente fácil, sólo necesitamos estar dispuestos a ser ese medio y esto implica movernos cuándo Él quiera que lo hagamos y necesitamos también detenernos cuando lo diga.
¿De qué manera podemos ser ese medio?
Tal y como lo dice esta carta de San Pablo a los Romanos, todos tenemos diferentes dones así que tenemos diferentes maneras de poder servir a los demás; podemos dedicar tiempo a los demás y escucharlos, podemos compartir nuestros testimonios y nuestras luchas, podemos ayudar financieramente a alguien o sólo necesitamos ser nosotros mismos y sonreír de vez en cuando porque quién sabe si eso es lo único que necesitaba una persona ese día para seguir adelante.
En el tiempo que iba a finalizar mi experiencia de trabajo como voluntaria, tenía muchas dudas de haber hecho un buen trabajo, suelo ser muy exigente conmigo misma entonces sentía cierto pesar de que hubiera perdido el tiempo en problemas sin sentido en lugar de haber servido a Dios como Él esperaba que lo hiciera, así que durante un descanso entre los recorridos, llegó una persona buscando a la “chica que le dio el recorrido el día anterior” y alguien lo dirigió hacia dónde estaba yo.
Yo vi que se abrió la puerta e inmediatamente comenzó a hablar sin darme algún tiempo para que pudiera asimilar lo que iba a decir, así que rápidamente me entregó una tarjeta de presentación la cual acepté y me dijo que sólo llegaba para agradecerme, el testimonio que compartí con él fue tan importante para su vida que sintió un impulso de regresar sólo para decirme gracias.
Este hombre no estaba voluntariamente buscando una oportunidad para bendecirme, sino que sólo se dejó llevar por el impulso de agradecer que hablaba en su interior, de la misma forma el día anterior, yo no estaba pensado en tener algún agradecimiento cuando le compartí lo que Dios puso en mi corazón, sin embargo, ambos fuimos la bendición para el otro sólo por el hecho de hacer lo que dictaba nuestro corazón, el día anterior lo hice por él y ahora él lo había hecho por mí.
Reconoce el esfuerzo
La pequeña tarjeta que me dio ese hombre tenía una pequeña imagen muy curiosa en la esquina superior derecha, cuando acerqué el papel para verlo mejor me di cuenta de que era una nube que tenía un mensaje que representaba la voz de Dios desde los alto, el mensaje decía “Gracias” y me pareció muy adecuando a mi preocupación en ese día.
Dicen que el ser agradecido es la forma perfecta para recibir más y aunque no lo fuera, debemos hacerlo sólo por amor a Dios, quién sin tener que darnos las gracias por las cosas que hacemos, lo hace siempre como en esa ocasión en la que me mandó a ese hombre con la tarjeta.
¿No sabes por qué dar gracias?
Sé agradecido con Dios por regalarte nuevas oportunidades todos los días, sé agradecido con tus padres porque en la mayoría de los casos tuvieron que sacrificarse y trabajar muy duro para que tú tengas lo que tienes hoy, sé agradecido con tus amigos porque te regalan su cariño cuando no están obligados a hacerlo, sé agradecido inclusive con aquellas personas que te han hecho mal porque aún ellos han servido muchas veces de obstáculo para que no cometieras algunos errores en tu vida, sé agradecido inclusive con aquellas personas que trabajan para ti porque no sabes todo el esfuerzo que una persona pone en hacer su trabajo, estoy segura que si alguien hiciera un balance en las cuentas como lo hacemos nosotros, quizás quedaríamos debiendo.
“No se inquieten por nada; más bien, en toda ocasión, con oración y ruego, presenten sus peticiones a Dios y denle gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, cuidará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús”
Filipenses 4:6-7
Julia Díaz, la pintora con la que empecé este mensaje, no aprendió esta rama artística por casualidad, sino que fue alumna del hombre que es considerado el padre de la pintura en El Salvador, el español Valero Lecha.
Después de aprender algunos años junto a Lecha, Julia Díaz partió a Europa para ampliar sus habilidades y conocimientos, después de un par de años fuera, regresó a El Salvador con muchos sueños para darse cuenta de que el medio ambiente salvadoreño quizás no era tan favorable para todos los que se dedicaban a cualquier arte.
¿Sabes lo que hizo?
Decidió abrir un camino para los demás como aquellos trabajadores de su pintura, inauguró un estudio pictórico que fue el centro de reunión para todos los artistas e intelectuales de ese momento y esto fue haciéndose más grande hasta que se creó en 1956 la Galería Forma que existe hasta el día de hoy en San Salvador.
No te olvides de orar por conexiones divinas, estas no sólo te ayudarán a ti, sino que ayudarán a todos aquellos que vienen detrás de ti, Valero Lecha lo hizo por Julia Díaz y ella lo hizo por todos los demás que vinieron después, quién sabe si estás abriendo un camino mucho más importante de lo que te imaginas.
¡Esfuérzate y sé valiente!
Foto de portada: Pintura "Trabajadores" de Julia Díaz, Museo de Arte de El Salvador

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