Cuando el tiempo sea el correcto


 

No soy mucho de jugos, pero hay uno al que no me puedo resistir, es el jugo de naranja natural y es que aparte de ser muy rico también tiene muchas vitaminas por lo que en mi casa tratamos de tomarlo últimamente y esto nos lleva a comprar naranjas frescas todas las semanas para suplir la demanda. Mi madre siempre tiene la pregunta básica para la persona que las vende cerca de casa…

¿Están dulces?

Usualmente la respuesta es la misma, “por supuesto que están dulces, son naranjas Valencia”

Al hacer el jugo en la semana, nos damos cuenta de que su sabor varía, pero en realidad no son tan dulces como lo asegura la vendedora, sin embargo, en esta semana nos quedaron algunas naranjas de la semana pasada y entonces al ocuparlas con una semana de “retraso” nos dimos cuenta de que la fruta llegó por completo al punto de maduración y entonces por fin pudimos darle la razón a aquella vendedora… por supuesto, eran naranjas dulces, sólo necesitábamos esperar un poco…

Y es que, así como las frutas, cada uno de nosotros tiene algunas promesas que necesitan que sea el momento correcto para poder tenerlas, porque tenerlas antes de tiempo puede hacer que una bendición sea en realidad una maldición y nunca disfrutemos de ese jugo que debería de haber sido dulce para nuestro cuerpo.

» Todos los de tu pueblo serán gente honrada, serán dueños de su país por siempre, retoños de una planta que yo mismo he plantado, obra que he hecho con mis manos para mostrar mi gloria.

Este puñado tan pequeño se multiplicará por mil; este pequeño número será una gran nación.

Yo soy el Señor, yo haré que se realice pronto, a su debido tiempo.»

Isaías 60:21-22

Una promesa antes de tiempo

Algunos meses atrás, compartí una bonita historia acerca del atleta Derek Redmond, quién se había preparado durante muchos años para una carrera que no pudo completar en los juegos olímpicos ya que tuvo una lesión y este ejemplo era el perfecto para saber que hay momentos que las cosas no pasan como lo esperamos y en lugar de las puertas abiertas que esperamos encontrar, las vemos todas cerradas, sin embargo, esto no es para terminar contigo y con tu propósito sino para darte una mejor oportunidad después, porque quizás la puerta que estabas tratando de abrir no era la correcta o quizás llegaste a tocarla demasiado temprano.

Pero cualquier persona podría decirme, qué importa si llegué a tocarla antes, si es “mi puerta” esta se debería de abrir, ¿Acaso no es lo que Dios ha prometido?

Y de hecho en ocasiones Dios permite que la puerta se abra antes de tiempo para purificarte, pero si no lo hace, debes ser lo suficiente humilde para comprender que esa puerta en realidad es tuya por la bondad de Dios y le pertenece sólo a Él, hasta que se llegue ese preciso momento que Él mismo estableció desde el principio de los tiempos, para que fuera abierta.

¿Por qué Dios no la abre?

No hay muchos motivos para esto, si la puerta no se abre es simplemente porque Dios está cuidando de ti.

Jesús les contestó:

—No les corresponde a ustedes conocer el día o el momento que el Padre ha fijado con su propia autoridad; pero cuando el Espíritu Santo venga sobre ustedes, recibirán poder y saldrán a dar testimonio de mí, en Jerusalén, en toda la región de Judea y de Samaria, y hasta en las partes más lejanas de la tierra.

Hechos 1:7-8

Creo que ya alguna vez había comentado que una de mis películas favoritas es “Orgullo y Prejuicio”, basada en la novela homónima de Jane Austen y una de sus escenas más icónicas y con las que toda jovencita (Y quizás no tan jovencita) sueña, es la declaración de amor que hace el Sr. Darcy hacia la protagonista Elizabeth Benet:

La declaración iba más o menos así:

“Permítame decirle que la admiro y la amo, apasionadamente. Por favor, le ruego que acepte mi mano”

¿Fueron felices para siempre?

“Señor, yo… me hago cargo de la lucha que ha mantenido y lamento mucho haberle hecho sufrir. Créame que no ha sido deliberado”

Tomado del libro “Orgullo y Prejuicio”, Jane Austen

La primera declaración de amor del Sr. Darcy fue rechazada con una respuesta perfectamente adecuada y muy educada para los estándares de nuestra época, para su propia sorpresa, el Sr. Darcy había llegado demasiado temprano a la cita que tenía con Elizabeth y su destino, ya que ni ella ni su corazón estaban listos para darle el “sí” que él estaba esperando.

De la misma manera sucede con nosotros, si Dios viniera con una bendición antes de tiempo, aunque internamente estaríamos felices de recibirla, muy pronto quizás estaríamos cuestionando a Dios del por qué nos dio esto si no era lo que esperábamos, pero el problema no estará en la promesa, sino que nosotros estamos demasiado temprano.

Todo tiene su momento oportuno; hay un tiempo para todo lo que se hace bajo el cielo.

Eclesiastés 3:1

Con esto nos queda perfectamente claro que el mejor regalo que Dios te puede dar, es mantenerla cerrada para que no te pierdas su plenitud en el momento adecuado, pero algunos que somos demasiado persistentes podemos forzar las cosas un poquito y debemos de tomar en cuenta la enseñanza que nos dejó Jesús: el único que fuerza la chapa para abrir algo que en ese momento no es suyo, es el ladrón y cuando se roba, esto trae muchas consecuencias.

Entonces Jesús dijo: Les aseguro que el que no entra en el redil de las ovejas por la puerta es un ladrón y un bandido. Pero el que entra por la puerta es el pastor que cuida las ovejas.

San Juan 10:1-2

¿Necesitas ánimo? 

Hay una prédica que he escuchado muchas veces, porque hay una historia muy corta dentro de ella que me gusta mucho y se trata de cómo crece el bambú.

El bambú se siembra sobre la tierra, como cualquier otra planta, pero a diferencia de las demás al bambú le toma cierto tiempo crecer y pasa algunos años de la misma manera en la que se sembró y es que lo primero que crece del bambú son las raíces y cuando esta ha crecido lo suficiente, es cuando entonces la planta se levanta hasta 30 metros del suelo.

El predicador habla acerca de la perseverancia en los planes del Señor, imagina que estás regando algo que sembraste, pero que no parece tener ningún efecto porque la planta no aparece ante tus ojos, si pudieras quitar un poco de tierra verías que hay raíces enormes que han penetrado el suelo, pero como no puedes hacerlo, sólo debes confiar en que la planta está creciendo de acuerdo al plan de Dios porque es su ciclo normal.

Lo mismo pasa en nuestra vida, a veces parece que pasamos por muchas pruebas durante nuestro tiempo de espera y además tratamos de hacer todo lo que Dios nos pide con mucha obediencia, sin embargo, como las promesas que nos ha dado Dios no aparecen ante nuestros ojos, pareciera que en realidad nuestra vida está hecha sólo para las pruebas. Al igual que el bambú, si pusiéramos levantar un poco esa tierra de nuestra humanidad, quizás lograríamos ver la cantidad de raíces fuertes que han crecido en nuestro corazón para poder sostener esa promesa y así no nos perdamos en nuestro camino.

Confía en el Señor y haz lo bueno, vive en la tierra y mantente fiel.

Guarda silencio ante el Señor; espera con paciencia a que él te ayude.

Salmos 37:3, 7a

¿Te hace falta más ánimo?

Dios sabe que la espera no es fácil, pero tenemos grandes ejemplos en la biblia que nos pueden ayudarnos a sentirnos motivados a que después de una larga espera, recibiremos más de lo que nos hemos imagino y si no me crees, recuerda al hombre que estaba sentado cerca del estanque de Betzatá, estuvo allí durante 38 años viendo como otros eran sanados de su enfermedad, pero que no llegaba para él, hasta que cierto día un hombre que él no conocía se acercó y le preguntó:

¿Quieres recobrar la salud?

Y resultó que ese hombre era mejor que las aguas en las que las se habían sanado las demás, Él mismo era la vida, por lo que quedó sano… ese hombre era Jesús.

Jesús le dijo:

—Levántate, alza tu camilla y anda.

En aquel momento el hombre recobró la salud, alzó su camilla y comenzó a andar.

San Juan 5:8-9

¿Todavía necesitas más ánimo?

Hay una escena que me gusta mucho de la famosa película “Come, Reza y Ama” basada en el libro de la escritora Elizabeth Gilbert, en cierta ocasión durante su viaje a la India, Elizabeth está muy triste por una relación que dejó mucho tiempo atrás y entonces su amigo que nota que está muy fuera de sí la lleva a cierto lugar a tomar una bebida india que se llama “Thumbs up” que significa pulgares hacia arriba, lo cual es usado por los estadounidenses para indicar que están de buen ánimo. 

Mientras toman su bebida de “más ánimo”, su amigo y mentor Richard le dice:

 “Te enamoraste, no es una gran cosa, cada vez que pienses en él, envíale “luz” y “amor” y luego déjalo ir”

Nosotros que tenemos a Cristo podemos reformular este principio de una manera muy adecuada, cuando estemos tentados a pensar en las cosas del pasado o estemos cansados de ver promesas que aún no se cumplen e inclusive cuando vemos que llega el milagro para todos menos para ti, es necesario que también le mandemos a estos pensamientos la luz y el amor, pero no desde un concepto físico, sino desde  su verdadera procedencia, debemos enviarlos a Jesús, porque Él mismo es el amor y la luz.

Pero ¿Por qué necesito hacer esto?

Porque sólo Él puede cambiar estos pensamientos oscuros de angustia y desesperación en una paz que sobrepasa cualquier entendimiento y esto te dará esos “pulgares hacia arriba” que necesitas para continuar.

Podría ser mañana a esta hora 

En cierta ocasión, en la época del profeta Eliseo en la que había mucha hambruna en Samaria, el rey había enviado por él para que le diera palabra de Dios, Eliseo a pesar de su negativa primera luego le respondió la siguiente palabra del Señor:

Eliseo respondió:

—Escucha la palabra del Señor. El Señor dice: “Mañana a estas horas, a la entrada de Samaria se podrán comprar siete litros de harina por una sola moneda de plata, y también por una moneda de plata se podrán comprar quince litros de cebada.

2 Reyes 7:1

El ayudante del rey que había llegado a buscarle, al ver las cosas desde su visión limitada, respondió:

El ayudante personal del rey respondió al profeta:

—Aun si el Señor abriera ventanas en el cielo, no podría suceder lo que has dicho.

2 Reyes 7:2

Eliseo lo sentencio diciendo que esto sucedería pero que él no lo vería y así fue, en el camino había cuatro leprosos que al llegar al campamento sirio que los estaba acechando se dieron cuenta de que no había nadie, esto porque Dios había hecho que el ejército sirio escuchara ruidos y entonces esto provocó que salieran huyendo dejando todo a su paso y entonces hubo 7 litros de harina por cada moneda de plata.

En seguida la gente salió y saqueó el campamento sirio. Y, conforme a lo anunciado por el Señor, la harina se vendió a razón de siete litros por una moneda de plata; y la cebada, a razón de quince litros por una moneda de plata.

El rey ordenó a su ayudante personal que se encargara de cuidar la entrada de la ciudad, pero la gente lo atropelló en la puerta y murió, conforme a lo que había dicho el profeta cuando el rey fue a verlo.

2 Reyes 7:16-17

No dejes que la incredulidad se arraigue en tu corazón, muchas veces he citado el Proverbio que nos dice que la esperanza cuando se demora finalmente enferma el corazón y es que nuestro corazón se puede llenar de mucha incredulidad y de mucho temor y ambas son un pecado, como diría una de mis escritoras y predicadoras favoritas, Magie de Cano:

“Al darle cabida al temor, acusas a Dios de falta de fidelidad, descuido e indiferencia, lo acusas de ignorarte, olvidarte y por no amarte. Arrepiéntete del temor y recibe el amor de nuestro Padre, quien nunca te abandonará”

Tomado del libro “De la vergüenza a la victoria” por Magie de Cano.

Al estar escribiendo este mensaje, escuché un testimonio impresionante de una mujer llamada Mer González Fontán, algunas veces nosotros estamos en espera de esas manifestaciones divinas ante una situación y a veces nos vienen las cosas contrarias a lo que pensamos y esto fue justamente lo que le pasó a Mer y entonces en medio de tanta tribulación ella se cuestionaba por qué tantas cosas complicadas habían venido a su vida una y otra vez sin tener un aparente descanso, su padre que la escuchaba atentamente le respondió:

“A las personas que Dios ama mucho les deja también cargar un poquito de su cruz”

Podemos tener días en que carguemos un poquito la cruz como lo hizo el Cirineo, pero la noche oscura no dura para siempre, cuando menos lo esperas, en el horizonte se empieza a levantar un brillante sol que trae consigo nuevas oportunidades para ver tus sueños hechos realidad.

Jesús finalmente quitó la cruz del Cirineo y fue crucificado en ella y entonces no sólo le quitó el peso físico, sino el peso de sus pecados y esto es mucho más de lo que alguna vez se pudo imaginar…

¡Esfuérzate y sé valiente!



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