La clave para ser felices

 


Después de casi cuatro meses sin escribir nada, sentí un poco extraño el comenzar de nuevo con este encargo que Dios me dio hace un poco más de un año, para los que me conocen saben que los últimos meses han sido para mí, meses de una re- construcción total que Dios ha hecho en mi vida, pero justamente ahora me sentí muy motivada a escribir porque me siento muy orgullosa y feliz de haber pasado por este proceso, ya que aunque fue muy doloroso y aunque aún tenga algunas cosas que todavía necesitan ser ajustadas, han cambiado mucho mi interior para bien.

Pero la gran pregunta era ¿Con qué debo empezar? ¿Qué es lo que Dios quiere ahora mismo compartir con todos?

Viví muchas experiencias de diferente índole durante este período y fueron tantos los aprendizajes que realmente anhelo con todo mi corazón compartir todo, sin embargo, esto no se trata de un bombardeo de mensajes que muy pronto olvidaremos, sino que se trata de lo que Dios quiere que sepas en este preciso momento…

Así que ¿Quieres saber qué es lo que Dios me dijo que te compartiera cuándo le pregunté con qué debo empezar?

Él me dijo, “Diles que sean felices, que lo único que anhelo es que sean completamente felices”

Y entonces heme aquí hablándote acerca de lo único que necesitas para cumplir este encargo de Dios.

¿Empezamos?

“Estén siempre alegres, oren sin cesar, den gracias a Dios en toda situación, porque esta es su voluntad para ustedes en Cristo Jesús”

1 Tesalonicenses 5:16-18

1. Necesitas saber cuál es el verdadero significado de la felicidad

¿Quién en su vida no ha sentido al menos por un instante que no está en su mejor momento?

Los momentos difíciles llegan a nuestra vida no necesariamente porque estamos en el mal camino, como una especie de retribución por las malas acciones, sino que más bien llegan a nuestra vida para trabajar algunas cosas profundas en nuestro corazón.

Pues en el mes de mayo, que por cierto es el mes en el que celebro mi nacimiento en este mundo y también mi nacimiento en Cristo, pasé por una de esas experiencias en las que me cuestioné todo, me contagié de Covid-19 y esto me provocó una neumonía, lo cual me llevó a estar 20 días en el hospital y 10 de ellos en cuidados intermedios.

Quién esté leyendo este mensaje y sabe el impacto que tiene saber que te contagiaste pues comprenderá que los primeros días fueron bastante difíciles y esto se fue intensificando un poco hasta que tuve que ser internada de emergencia en el hospital porque mis pulmones no podían aguantar más, así que fue justamente en estos días tan difíciles y complicados que Dios me permitió de alguna manera ver todas aquellas cosas por las que me había estado preocupando desde otra perspectiva y entonces me permitió ver cuál era el verdadero significado de la felicidad.

¿Qué te hace feliz?

He preguntado esto a varias personas más de alguna vez en la vida y he tenido diferentes respuestas que usualmente se basan en algo que ya tienen, sin embargo, si esto fuera cierto ¿Por qué muchas veces, aunque tenemos en teoría lo que nos hace más feliz parece que estamos tan inconformes?

Esto fue exactamente lo que me pasó, en medio de aquella situación en la que tuve que luchar por mi vida, me di cuenta de que todo lo que realmente necesitaba ya estaba conmigo y que todas las quejas que tuve no sólo en los días anteriores, sino años anteriores por aquellas cosas que nunca llegaron, no era más que una cortina de humo que me impedía ser agradecida por todo lo que Dios había hecho por mí y sobre todo dar testimonio a los demás de estas maravillas.

Estén siempre alegres, oren sin cesar, den gracias a Dios en toda situación, porque esta es su voluntad para ustedes en Cristo Jesús.

1 Tesalonicenses 5:16-18

Y cualquier podría decirme, mira  pero tú no sabes lo que estoy pasando, porque talvez tengas una casa y estés a punto de perderla, un trabajo en el que hay muchos conflictos o te maltratan, una familia que se queja mucho de tu comportamiento, tienes problemas de salud mucho más serios, pero es que en aquel momento que Dios me pidió que fuéramos felices no se trataba de que fuéramos felices cuando todas las cosas estuvieran perfectas y en orden como solemos esperarlo, sino que se trata de encontrar nuestra felicidad en medio de la tormenta porque nuestra felicidad sólo la podemos encontrar con nuestra mirada puesta en Dios, porque en realidad Él debería ser lo único que necesitamos para ser felices.

¿Acaso las personas que tienen menos de lo que nosotros tenemos a veces no suelen ser más agradecidas?

Es que a veces necesitamos apartar nuestra mirada de todas aquellas cosas para que podamos reconocer que sólo deleitándonos en Dios es que podemos ser realmente felices.

Ama al Señor con ternura, y él cumplirá tus deseos más profundos.

Salmos 37:4

¿Cómo puedo estar consciente de que sólo necesito a Dios para ser feliz?

Un buen ejercicio que aprendí cada día en el hospital fue vivir un día a la vez, quizás porque en ese momento no tuve más opción, pero esto fue una de las mayores ganancias que pude haber encontrado en mi vida ya que usualmente soy una persona que piensa mucho en el futuro; comencé a sentirme agradecida por las cosas pequeñitas y por el avance diario en mi salud, me proponía a hacer todo lo posible por mejorar ya que gran parte depende de nuestro propio estado de ánimo y aunque es un poco difícil orar en esos momentos, trataba de descansar en Él y en sus formas para hacer las cosas porque pude comprender de alguna forma que Él hace las cosas de una manera sabia y que cualquier cosa que haga será siempre mucho mejor que cualquiera de nuestros mejores planes, ya que ve el panorama completo.

¿Qué hago si el proceso es muy doloroso?

El segundo día que llegué al hospital me sentía realmente mal, me pusieron el dispositivo con mayor flujo de aire y aún así me sentía mal, entonces llegué a preguntarle a Dios si ese momento era el final de mi vida, una pregunta muy fuerte para mi porque enfrentar el tema de la muerte ha sido siempre muy fuerte sobre todo después de que mi padre murió, sin embargo, algo dentro de mí sacó la última fuerza humana que había para pedirle a Dios que me ayudara y que me diera lo que a mi me hacía tanta falta en ese momento y entonces todos los días posteriores ya no trabajé bajo mis propias fuerzas sino las fuerzas de Dios…

Así que, si el proceso se vuelve muy complicado, ten por seguro que Dios está a tu lado esperando a que tú le pidas lo que sea necesario para continuar y si no sabes qué pedirle, sólo debes abandonarte en Él y entonces te dará lo que Él crea necesario para poder pasar esa prueba.

Creo que es importante que sepas que a pesar de que muchos tratamos de huir del dolor que produce la prueba, a veces es necesario, el dolor es el sinónimo del calor por el que se pasan casi todos las cosas que deben ser purificadas, así que en lugar de impedirlo, trata de vivirlo junto con el único que puede ayudarte a soportarlo, el fuego no está allí para destruirte sólo para purificarte y una vez que termine de hacerlo, entonces verás que gran diferencia hizo en tu vida.

Hasta ahora no han pedido nada en mi nombre. Pidan y recibirán, para que su alegría sea completa.

San Juan 16:24

2. Debes saber que no hay felicidad sin confianza

Siempre tengo un par de anécdotas graciosas cuando me voy de viaje y justamente ayer estaba recordando una que me pasó el día después de navidad en el año 2013 en Jerusalén.

Ese día yo era la responsable de coordinar el regreso en conjunto con mi amiga a un grupo de jóvenes desde Jerusalén hasta Tiberíades, conocíamos el camino por lo que con toda la seguridad del mundo tomamos nuestras maletas y nos fuimos directo a la estación de buses para tomar el de la tarde. Al llegar nos percatamos que había colas enormes de personas en todo el lugar, estas empezaban en el segundo nivel y terminaban en la entrada de la estación, lo cual se me hizo extremadamente raro porque Israel siendo un país mayoritariamente judío pues ellos no celebran la navidad como nosotros.

Fue entonces que decidí averiguar lo que estaba pasando, teníamos que cuidar de los chicos entonces quería saber si finalmente íbamos a poder viajar, así que me fui caminando hacia adelante para ver si había alguien que pudiera darme información y me encontré con un grupo de jóvenes de los que están en su servicio militar y entonces decidí preguntarles por qué había tantas personas, a lo que ellos me respondieron:

-          Parece que alguien dejó un bolso arriba y piensan que es una bomba, entonces ahora mismo la van a revisar.

De todo lo que dijo sólo necesité escuchar la palabra “bomba” para comprender la situación, sin embargo, lo más sorprendente para mí en realidad no fue que estuviera en frente de una amenaza de bomba sino la tranquilidad que todas estas personas tenían ante la situación, ya que su sistema de protección ante este tipo de alertas está tan avanzado que todos confían plenamente en que saldrán con bien.

¿Interesante no?

Pues al igual que todas esas personas esperando pacientemente que su sistema de seguridad arreglara el problema, de la misma manera debemos ser nosotros como hijos de Dios, quedarnos quietos hasta que Dios haya resuelto todo lo necesario en nuestra situación.

Estén quietos, y sepan que Yo soy Dios; Exaltado seré entre las naciones, exaltado seré en la tierra.

Salmos 46:10

Cuando rezamos el Padre Nuestro solemos pedirle a Dios que se haga su voluntad, en la tierra como lo hace en el cielo, sin embargo, cuando los vientos en contra se aparecen en nuestra vida y cuando los tiempos de espera se alargan, perdemos un poco esa confianza de que todo sea hecho de acuerdo con su voluntad y entonces empezamos a buscar algunas formas de hacer que las cosas pasen más rápido.

¿Suena familiar?

Pues me ha pasado mucho, soy una persona que le gusta tener el control de las situaciones al menos para saber como reaccionar ante algo negativo, pero la prueba en la que Dios me puso no sólo con el Covid-19 sino con otros problemas de salud que tuve al principio de año, requería que mi mayor esfuerzo fuera únicamente creer que Dios estaba haciendo lo mejor en mi vida, aunque todo parecía contrario.

El proceso de sólo confiar en Dios no es fácil porque tendemos a tomar las cosas en nuestras propias manos y aunque muchas veces queremos tener esa paz absoluta de que Dios sabe lo que está haciendo solemos irnos al carril contrario. 

Por pura misericordia de Dios, en medio del proceso de confianza en el que aún me encuentro, me llegó un video por una amiga con un testimonio hermoso de una mujer que encontró esa paz a través de María y el rezo del rosario, aunque dejaré su testimonio completo al final de este mensaje, debo decir que me encantó la manera en la que ella se refería a las diferentes situaciones de su vida, porque hablaba con una profunda confianza en Dios y es que no cabe duda que todo se basa en comprender que cualquier cosa que Dios permita que pase en nuestra vida, aunque no venga de Él sino como un producto de nuestras malas decisiones, será para tener un bien mayor que el que nosotros esperamos.

Porque mis ideas no son como las de ustedes, y mi manera de actuar no es como la suya.

Así como el cielo está por encima de la tierra, así también mis ideas y mi manera de actuar

están por encima de las de ustedes.

El Señor lo afirma.

Isaías 55:8-9

Pero ¿Cómo desarrollo esta confianza?

Puede ser a través del rezo diario del rosario, puede ser a través de una visita al Santísimo, puede ser a través de la lectura de la palabra o puede ser inclusive a través de un buen rato de llanto, no importa la manera, sino que lo único que importa es que la presencia de Dios esté allí, sólo estando en su presencia podemos experimentar la verdadera confianza.

¿Acaso no es así también con los amigos?

Recuerda que a pesar de que Dios es el ser que ha creado todo lo que existe, también es aquel que está cercano a ti, en realidad Él no quiere que hagas tantos sacrificios y tampoco que pases tu vida en el lado oscuro, lo único que realmente anhela es que confíes en Él y que le entregues el corazón…

Me buscarán y me encontrarán cuando me busquen de todo corazón.

Jeremías 29:13

¿Qué pasa si en realidad no sé cómo orar?

La verdad que muchos de nosotros esperamos que Dios nos hable desde el Monte Sinaí como lo hizo con Moisés, pero déjame decirte que Dios sabía que el Monte Sinaí en la mayoría de los casos nos iba a quedar muy lejos, así que se le ocurrió una mejor idea: Dejarnos su Santo Espíritu.

No importa cómo te sientas, Dios está a tu lado todo el tiempo esperando que tú lo busques, estas situaciones difíciles sirven un poco para llamar nuestra atención al lado correcto al contrario de lo que el enemigo espera, pero está en nosotros aprovechar estas oportunidades de esta forma.

¿Qué pasa si no lo escucho o no lo siento? 

He pasado por esta experiencia de tratar de escuchar a Dios como lo hizo la primera vez, pero es parte de la madurez espiritual descubrir a Dios de otras maneras, Elías esperaba a Dios en un viento fuerte y poderoso, en un terremoto, en un fuego y resultó que Dios estaba en aquel sonido suave y delicado (1 Reyes 19:11-12).

Espera la respuesta de Dios pero no te frustres si no la escuchas al instante, sigue adelante, Dios te la dará cuándo tu corazón esté preparado para poder escucharlo, sin embargo, esto no quiere decir que Dios no está contigo así que disfruta del saber que Él siempre vela por ti.

¡Qué Dios te bendiga hoy y siempre!

Por mi parte, yo estaré con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo.

San Mateo 28:20b

+ One: Acerca del Rosario...

Creo que en más de alguna ocasión he comentado lo difícil que la pasé en el pasado por el tema de la ansiedad y una de las cosas que me ayudó fue rezar el Rosario por lo que el testimonio que comparto abajo fue muy importante para mí, nunca fui aficionada al mismo y de hecho de niña siempre lo veía como una pérdida de tiempo porque rezaba bien las primeras diez y luego mi mente estaba en cualquier otra cosa o bien me cuestionaba por qué rezarle a María (Porque sí es real que muchos Católicos también pasamos por esta crisis).

Sin embargo, a lo largo del tiempo comprendí que todo esto no se trata de hacer las cosas de forma legal como lo hacían los fariseos, sino que se trata de hacerlas con humildad como lo hizo Jesús, así que si tienes un llamado para ponerte en presencia de Dios a través de la contemplación de los misterios del rosario, hazlo por amor... de esto también se trata la confianza en Dios, hacer las cosas que Él nos pide aunque no tengan sentido para nosotros en ese momento...

Estoy segura que a través de María vas a aprender mucho más de lo que realmente piensas... 



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