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| Fotografía Flickr por Eduardo Los Puertos |
Hace algunos días estaba llevando un proceso rutinario que
requería la opinión de un tercero, como este proceso lo habíamos hecho muchas
veces, no tenía ninguna preocupación al respecto hasta que de pronto llegó la resolución y para mi sorpresa, dicha resolución nos impedía hacer lo que
siempre habíamos hecho, lo cual nos llevó a un proceso de discusión bastante
estresante.
A pesar de que teníamos todos los documentos requeridos y
algunas opiniones que soportaban el proceso que queríamos hacer, la persona
responsable simplemente se había cerrado de tal forma que parecía que no era
que el proceso no pudiera hacerse, sino que simplemente no quería permitirlo y
entonces todos los que estábamos involucrados en esto, pues no teníamos nada
más que esperar a que cambiara de opinión.
¿Muy frustrante no?
Entonces al verme ante una pared de imposibilidad que no
podía controlar, le pedí a Dios que me diera un poco de sabiduría para saber
cuál era la forma correcta de pedir y entonces tuve el impulso repentino de
decirle que se hiciera su voluntad, que me ayudara a aceptarla y sobre todo que
me diera más sabiduría para saber qué es lo que debíamos hacer como plan
alternativo.
¿Sabes qué pasó?
No pasaron ni dos horas después de que hice esta oración y
entonces recibí nuevamente un correo de la persona que se había negado por
todos los medios, diciéndome que estaba de acuerdo y que autorizaba el proceso
que estábamos pidiendo…
¿Fue tan buena mi oración?
No es que mi oración haya sido tan buena, sino que Dios
permitió esta situación para mostrarme que algunas veces lo que dejamos para el
final es lo que debimos hacer desde el principio, el pedirle que se haga su
voluntad porque Él sabe el plan y podemos estar seguro entonces de que, todo lo
que Dios hace es perfecto.
No vivan ya según los criterios
del tiempo presente; al contrario, cambien su manera de pensar para que así
cambie su manera de vivir y lleguen a conocer la voluntad de Dios, es decir, lo
que es bueno, lo que le es grato, lo que es perfecto.
Romanos 12:2
El camino correcto
Se ha hecho popular ahora, muy alineado con las enseñanzas
de la nueva era, el hacer ciertas declaraciones para tener lo que más hemos
soñado en nuestra vida y entonces vemos a muchas personas utilizando audios que
dicen cosas más o menos así:
“Soy rica, soy saludable, soy adinerada y soy libre”
Lo repiten diariamente como una especie de ritual, esto
basado en la teoría de que para tu cerebro las afirmaciones y las experiencias
tienen el mismo peso neurológico y entonces el cerebro se sugestiona para
conseguir lo que tanto quieres.
Pero ¿Está bien que lo hagamos?
Como decía mi profesora de escuela de servidores, en algunas
ocasiones hacemos planes para nuestra vida que incluyen, por supuesto, lo que
nosotros consideramos lo mejor y luego nos presentamos frente a Dios con todo
este plan para que lo bendiga, pero en medio de este proceso cuando vienen los
momentos de prueba, pensamos que quizás tenemos un Dios cruel que no quiere
bendecirnos, cuando en realidad nunca le consultamos si lo que nosotros
estábamos pidiendo era en realidad lo mejor para nosotros.
Los planes son del hombre; la
palabra final la tiene el Señor.
Al hombre le parece bueno todo lo
que hace, pero el Señor es quien juzga las intenciones.
Pon tus actos en las manos del
Señor y tus planes se realizarán.
Proverbios 16:1-3
Con esto no quiero decirte que es malo tener anhelos y
tampoco es malo hacer planes para nuestra vida, porque Dios no quiere que sus
hijos sean seres pasivos que únicamente viven a lo que la vida pueda traerles,
al contrario, le gusta que trabajemos y que nos esforcemos cada día para hacer
las cosas lo mejor que podamos, sin embargo, le gusta que nuestros planes estén
alineados con los suyos porque sabe para qué nos ha creado y también sabe qué
es lo que nos tiene preparado.
¿Entonces cómo le hago para hacer su voluntad?
Debemos hacer lo que Dios me movió a hacer en aquella
situación, entregarle completamente mi plan para que Él haga los cambios que
sean necesarios, si nuestro plan está alineado a su voluntad entonces las cosas
se van a dar naturalmente en su tiempo y si no está alineado a su voluntad es
posible que empieces a sentir ciertas incomodidades para moverte exactamente
hacia el lugar donde debes estar.
Así dice el Señor, tu redentor,
el Dios Santo de Israel:
Yo soy el Señor tu Dios; yo te
enseño lo que es para tu bien, yo te guío por el camino que debes seguir.
Isaías 48:17
Sólo quiero darte un comentario adicional, algunas veces oramos
para que Dios haga su voluntad y sin embargo, cuando vienen las pruebas en el
camino tratamos de corregir lo que Dios está haciendo para llevarlo a lo que
nosotros estamos esperando. Dejar las cosas a la voluntad de Dios quiere decir
que sea lo que sea que Él traiga a nuestro camino, debemos aceptarlo con
humildad y debemos confiar en que es lo mejor, créeme que Dios no necesita
ayuda para que se cumplan los planes que Él ha hecho desde la eternidad.
A un paso de la bendición
Cuando estábamos en la discusión con la persona que debía
darnos su veredicto para continuar, alguien me dijo que este caso parecía más
bien cuestión de un capricho y esto me hizo pensar cuántas veces nosotros
tomamos las cosas que anhelamos y que inclusive Dios nos ha prometido y las
convertimos en caprichos y obsesiones, de tal manera que
terminamos reclamando a Dios por promesas que Él nos ha hecho, las cuales son
un regalo y no una obligación que Él tenía para con nosotros.
Porque yo sé muy bien los planes
que tengo para ustedes —afirma el Señor—, planes de bienestar y no de calamidad,
a fin de darles un futuro y una esperanza.
Jeremías 29:11
Siempre había escuchado que las personas que pasan por cosas
muy difíciles suelen ser las que más se gozan en las cosas pequeñas de la vida
y aunque mi experiencia con el covid 19 no fue tan fuerte como lo que han
pasado muchos, debo decir que después de eso experimenté una paz que antes no
tenía.
¿Por qué será que esto pasa?
Desde mi perspectiva, en ese momento en el que quería únicamente
seguir con vida tuve el pensamiento de todo el tiempo que había perdido mientras
me preocupada por cosas que no eran tan relevantes en ese momento y entonces
las cosas que daba por sentado, como simplemente respirar sin ayuda, tomaron el
peso que debería de tener.
En consecuencia me volví un poco más agradecida con lo que
tengo, tome la iniciativa de moverme para hacer todas las cosas que había
puesto a un lado por estar concentrada en cosas que no merecían tanto la pena y
sobre todo, me volqué a una confianza plena en el hecho de que Dios haría las
cosas en su momento adecuado y de la forma que mejor le parecía, porque en
definitiva eso iba a ser lo mejor para mí, si Dios me había sanado de una
enfermedad tan seria en la que yo no podía hacer nada más ¿Acaso no podría
hacer lo mejor para mí en todo lo demás?
El egoísta sólo busca su interés,
y se opone a todo buen consejo.
El necio no tiene deseos de
aprender; sólo le importa presumir de lo que sabe.
El nombre del Señor es una torre
poderosa a la que acuden los justos en busca de protección
Proverbios 18:1-2,10
¿Cómo puedo saber si lo que anhelo tener se ha convertido en
un capricho?
La cuestión es simple, si este anhelo está por arriba de Dios
en mi vida, sin duda alguna se ha convertido en un capricho, esto trae como
consecuencia algunas actitudes como, sentirme frustrado si no tengo lo que
estoy pidiendo, reclamar a Dios por esta promesa, ocupar mi tiempo de oración
por esta única petición e inclusive pensar que tengo que hacer constantemente
algo para que esto venga más rápido.
¿Quieres saber algo más?
Cuando nosotros estamos encaprichados con algo, en realidad
no medimos las consecuencias que esto podría tener, aquella persona que no quería
darnos una resolución positiva en nuestro caso no tenía idea de todas las
personas que se verían afectadas a causa de esto y de la misma manera, como
nuestra visión es tan limitada, no nos damos cuenta de las consecuencias que
podrían tener los anhelos egoístas en nuestra propia vida y en la vida de los
demás, es por eso que lo mejor es dejarlo en las manos de Dios que sabe todo lo
que hay alrededor y a veces es lo único que Dios necesita para hacer tus sueños
realidad.
Tú eres una obra de sus manos
Antes de empezar este mensaje, Dios ponía en corazón también
compartir un poco acerca de nosotros mismos en este tema, últimamente por
alguna u otra razón he visto a muchas personas que padecen de ciertos trastornos
de ansiedad y depresión a causa de las auto exigencias que se hacen en la vida
y me pareció muy adecuado traerlo en este mensaje.
¿Por qué será que nos autoexigimos en algunas ocasiones?
En el caminar de nuestra vida, en medio de nuestros anhelos
y las metas que queremos cumplir, podemos llegar a sentirnos incapaces e
inclusive podemos llegar a sentir que quizás no somos lo suficiente, porque si los
demás pueden tenerlo ¿por qué yo no?
De la misma manera en la que Dios hace todas las cosas que
vemos y experimentamos de forma perfecta, también te ha creado de forma
perfecta y de hecho tú eres la obra más hermosa de sus manos, porque si un Dios
que ha creado todas las cosas de este mundo tuvo la humildad de bajar del lugar
más alto para hacerse hombre para salvarte, es porque vales mucho más de lo que
piensas.
Pues somos la obra maestra de
Dios. Él nos creó de nuevo en Cristo Jesús, a fin de que hagamos las cosas
buenas que preparó para nosotros tiempo atrás.
Efesios 2:10
En lugar de hacer aquellas afirmaciones basadas en nuestros
deseos caprichosos, ¿por qué no mejor repetir esto?
Soy hija/hijo de Dios (Salmos 2:7)
Soy suficiente (2 Corintios 2:19)
Estoy en este mundo para hacer sólo la voluntad de Dios (Hebreos
10:7)
Y su voluntad y sus caminos son perfectos (Romanos 12:2)
Aprende a ser amable contigo, debes comprender que, si
necesitaras algo más en tu vida en este momento para hacer la voluntad de Dios,
entonces Él te lo daría porque Dios nunca nos dará cargas más pesadas de lo que
nosotros podemos llevar.
Y una cosa más, no seas tan perfeccionista ni contigo ni con
los demás, el único ser perfecto es Dios, pretender ser perfecto es un pecado,
el mismo que cometió el enemigo de Dios y de nuestra alma y por el cual fue
expulsado del cielo.
Pero ustedes no deben pretender
que la gente los llame maestros, porque todos ustedes son hermanos y tienen
solamente un Maestro.
San Mateo 23:8
No es oculto en la actualidad como las enseñanzas cristianas
están siendo prohibidas en muchos lugares del mundo y esta temática se trata en
una película que salió hace algún par de años que se llama “Dios no está muerto”.
En la segunda parte de esta serie, una profesora es acusada
de hablar de Jesús a una de sus estudiantes, por lo que debe prepararse para
una defensa o de lo contrario su permiso para poder trabajar en este campo será
retirada. Para poder ganar este juicio, se le propone a la profesora negar que
habló de Jesús, algo que ella no acepta y es que en muchas ocasiones cuando lo
que anhelamos no está pasando en nuestra vida solemos tomar caminos
alternativos que dejan fuera de la ecuación a Dios…
Pero ¿Quiere saber qué pasó con ella?
Al aceptar que ella habló de Jesús, su abogado se ve
motivado para probar en realidad que no está mal hablar de Jesús porque él sin
duda alguna existió y con este hecho ganó como creyentes a los más agnósticos...
Así que la próxima vez que estés tentado a sacar a Dios de
la ecuación porque las cosas no pasan como esperas, simplemente no lo hagas
porque Él sabe qué es lo mejor para ti, dile que se haga su voluntad y confía plenamente porque cómo dirían en esta misma película, Dios es bueno todo el tiempo y todo el tiempo, Dios es bueno.
¡Anímate, que falta poco!

Que bonito mensaje! "Aprende a ser amable contigo"- me encanta esa frase. Dios es tan amable y dulce con nosotros y nosotros somos tan duros en ocasiones. Nos decimos los mensajes mas negativos a nosotros mismos. Dios nos tiene paciencia y su mejores planes para nuestras vidas. Aveces esos planes no se ven como lo que mas deseamos pero son lo que mas necesitamos.
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