Dios me hizo olvidar


 

En las últimas semanas he tenido una agenda bastante complicada, entre cosas del trabajo y situaciones personales, me sentía un poco abrumada después de pasar por un largo período de inactividad voluntaria después de los tres años de pandemia.

Mi primera reacción fue ir directamente con el Señor y pedirle que ordenara mi agenda, porque aún a pesar de que la mayoría de las cosas que estaban pasando eran muy buenas, yo en realidad no podía disfrutar nada porque sentía que debía de tener todo controlado y en orden. Pero esto no es una novedad, he sido así desde que estaba en el colegio porque es cierto que malas experiencias te ayudan a ser más precavido, pero esto no iba muy bien con el concepto de vida que mi papá quería enseñarme, por lo que en más de alguna ocasión tuve uno que otro regaño de en el que se me exigía, de buena manera, que yo disfrutara un poco más de mi vida.

En respuesta a aquella oración de arreglar mi agenda, Dios me llevó a retomar mi lectura diaria de biblia y me llevó a leer una parte muy hermosa de la historia de José que copio a continuación:

José recogió trigo como si fuera arena del mar. Era tanto el trigo, que dejó de medirlo, pues no se podía llevar la cuenta.

Antes de que empezaran los años de escasez, José tuvo dos hijos con su esposa Asenat. Al primero lo llamó Manasés, porque dijo: «Dios me ha hecho olvidar todos mis sufrimientos y a todos mis parientes.»

Génesis 41:49-51

Si no conoces muy bien la historia de José, te invito a leerla desde el capítulo 37, pero para darte un resumen puedo contarte que José era el primer hijo de Jacob con Raquel y era tan amado que, a diferencia de sus hermanos, tenía una hermosa túnica de colores hecha por su mismo padre.

José tenía además un don especial, Dios le hablaba a través de sus sueños y también sabía interpretar los de los demás, sin embargo, este don no era el agrado de sus hermanos y es por esto que en cierta ocasión deciden tenderle una trampa y José termina como esclavo en el país de Egipto.

José no lo tuvo fácil en aquel lugar, fue acusado de querer abusar de la esposa de su amo y por esto fue a la cárcel hasta que tuvo 30 años, cuando se encuentra con el favor del Faraón a quién le interpreta unos extraños sueños que el mismo Dios le había dado.

Con mucha sabiduría, José le dice que Dios le está anunciando 7 años de abundancia seguidos de 7 años de escasez y allí mismo le propone una estrategia a seguir al respecto, por lo que el Faraón lo deja libre de la cárcel y lo convierte en el hombre más importante de Egipto, después de él.

 En este tiempo es cuando la historia de José se pone aún mejor, se casa con una egipcia llamada Asenath y es cuando llega a su vida su hijo Manasés y José se siente tan lleno de gozo que decide bautizar a su hijo en honor a que Dios lo ha hecho olvidar.

¿Cómo si fuera tan fácil olvidar no?

Dice el diccionario que olvidar es perder la memoria de alguna cosa en particular y es que hasta este punto me sentía tan estresada justamente porque pensaba que como en otras ocasiones algo malo iba a suceder de pronto, así que con esta lectura Dios me llevó a comprender que, si quería disfrutar de la vida, tal cual Él me lo estaba pidiendo, entonces yo tenía que aprender a olvidar.

Cuando te vaya bien, disfruta ese bienestar; pero cuando te vaya mal, ponte a pensar que lo uno y lo otro son cosa de Dios, y que el hombre nunca sabe lo que ha de traerle el futuro

Eclesiastés 7:14

Pero ¿Qué es exactamente lo que debemos olvidar?

Debes olvidar y sanar el trauma que has estado llevando en tu maleta de vida, olvidar también los patrones de comportamiento que has adoptado por todas esas cosas que te duelen y no te dejan disfrutar tu presente, olvidar el modelo de vida perfecta porque no existe, Olvidar la vergüenza de sentirte herido para que así puedas encontrar sanidad, olvidar y sanar esas situaciones que te han hecho pensar que tú tienes que controlar todo para que entonces puedas ser feliz e inclusive, olvidar aquello que te hizo pensar que  Dios no cuida de ti.

 

Olvidar no es una tarea fácil, pero Dios siempre está dispuestos a ayudarnos, aunque pueda parecer que las cosas que te pasan en tu vida quizás son más duras de lo que vivió José, yo te invito a ir a lo profundo con Dios y pedirle que se glorifique justamente en esa debilidad.

Pero el Señor me ha dicho: «Mi amor es todo lo que necesitas; pues mi poder se muestra plenamente en la debilidad.» Así que prefiero gloriarme de ser débil, para que repose sobre mí el poder de Cristo.

2 Corintios 12:9

¿Te animas?

Recuerda que siempre oro por ti, donde quiera que estés.

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