
Dentro de todas las lecciones quizás esta
no es tan nueva, Dios me enseñó a través de muchas pruebas que no me trajo a
este mundo para estar preocupada por cada cosa que pasa, sino para que sea genuinamente
feliz.
Recuerdo que, en mi primera reunión en mi
grupo de iglesia, después de mucho tiempo, hubo una persona que oró por mí de
una manera muy hermosa. Al terminar su oración me dijo que Dios me había
regalado el don de la alegría, pero debo decir que no siempre me sentí feliz.
¿Por qué no me sentía feliz a pesar de
haber recibido el don?
Porque los dones son como un instrumento musical, no tiene ningún sentido si no los tocamos, es decir que el don de la felicidad hay que activarlo y únicamente se activa a través de la fe.
No te
preocupes de más por alguna situación, ¿Acaso se resuelve algún problema con la
preocupación?
Aprende a rendir todas las cosas a Dios, como experiencia personal debo decir que cuando le entregué a Dios completamente las situaciones que parecían sin salida y me dediqué a confiar en sus formas, entonces no sólo fui feliz, sino que todo fue resuelto de una forma en la que ni con mis mejores ideas, fuerzas y formas, lo hubiera logrado.
Así que no se preocupen, preguntándose: “¿Qué vamos a comer?” o “¿Qué vamos a beber?” o “¿Con qué vamos a vestirnos?” Todas estas cosas son las que preocupan a los paganos, pero ustedes tienen un Padre celestial que ya sabe que las necesitan.
San Mateo
6:31-32
Lo que se debe evitar: Los pecados tienen varias caras
He hablado muchas veces que todos los
pecados son iguales a los ojos de Dios, en la misma tabla estaba escrito “no
matarás”, “no codicies las cosas de tu prójimo” y “no mentirás” (Deuteronomio 5:1-21),
y nos hemos inventado el término “mentiras piadosas” para justificar este
pecado ante los demás. Pero algo que fue completamente nuevo para mí, es que
los pecados pueden tomar diferentes formas para permanecer en nuestras vidas.
Este año uno de mis libros favoritos fue
“Vicios y Virtudes” del padre Alejandro Ortega, en los primeros capítulos hace
una descripción de cada pecado y cómo reconocerlo y hay un pecado en particular
con el que he luchado muchos años. Para ser honesta, pensé que después tantos
años de lucha pues había superado la peor parte, pero la alegría me duró hasta
que hice el examen de conciencia al final del capítulo, ya que me di cuenta de
que en realidad seguía allí, pero con una forma diferente.
Al reconocer esto me sentí muy mal y de
hecho aún lo siento, sobre todo porque las luchas son de cada día y de cada
instante, pero la misericordia de Dios me enseñó también que, si bien es cierto
todos los pecados son iguales, entonces para todos existe redención.
Debes recordar que Jesús no hizo ninguna
clasificación cuando fue a morir a la cruz del calvario, tampoco la hagas tú, los pecados pueden iniciar con acciones pequeñas sin doble intención, así que mantente alerta para que no se vuelva una parte de ti que luego sea difícil de quitar.
Pero si confesamos nuestros pecados, podemos confiar en que Dios, que es justo, nos perdonará nuestros pecados y nos limpiará de toda maldad.
1 Juan 1:9
Lo que debemos cuidar: El corazón
Se ha hecho muy común en los últimos años
que aceptemos comportamientos que no son sanos en las relaciones humanas y al
cierre de este año Dios me pedía poner especial atención en aquellos que están
tomando demasiado espacio en mi corazón y en los que he puesto siempre una
milla extra para que funcione.
Debemos aprender a parar cuando las cosas
sobrepasen nuestros límites, tomarnos un tiempo para descansar y dejar que
también los demás pongan un poco de su parte.
No tienes por qué tomar la responsabilidad de todo para que las cosas funcionen, si sólo tú estás trabajando en mantener a flote alguna relación o alguna situación, quizás deberías evaluar si ese es el lugar adecuado para ti, porque el verdadero interés hace que las cosas funcionen.
Como diría alguien en una entrevista que vi por allí, cuando alguien está interesado, tiene tiempo, inventa tiempo, tiene ganas, va, hace, deshace y muchas cosas más.
Recuerda que tú eres valioso y valiosa a los ojos de Dios, eres su creación más preciosa y no ha sido tú el que lo has buscado a Él, sino que Él ha ido por tí hasta el rincón del universo en el que estabas, así que rodéate de personas y quédate en lugares dónde te amen genuinamente, se preocupen por ti, se alegren por ti y te ayuden a crecer.
Por sobre todas
las cosas cuida tu corazón, porque de él mana la vida.
Proverbios 4:23
Este año vi nuevamente las primeras dos
temporadas de una serie de Jesús y sus apóstoles llamada “Chosen” o “Escogidos”
y hubo una escena que me marcó mucho.
Se trataba acerca del paralítico de Betesda,
un hombre que no había caminado desde hace 38 años estaba esperando a la orilla
del lugar donde un ángel bajaba al agua y el primero que llegaba cuando ésta se
movía quedaba curado.
Jesús llega al lugar y se dirige
directamente a él, el hombre ha tenido un mal momento porque se reencontró con alguien a quién no veía desde hacía mucho tiempo, entonces Jesús le pregunta
¿Quieres ser sano? (San Juan 5:6).
El hombre no repara realmente en la
pregunta, su corazón está tan cansado que lo único que le dice a Jesús es que no
hay nadie que lo meta al agua y que todos los demás llegan siempre antes que
él.
Y entonces Jesús le responde, más o menos así:
“Mírame a mí, no fue esto lo que te
pregunté, no estoy preguntándote acerca de quién te está ayudando o quién se
pone en tu camino, estoy preguntándote acerca de ti. Por mucho tiempo has
tratado, lo sé y no quieres falsas esperanzas de nuevo, también lo sé.
Tú no necesitas esta piscina, tú sólo me
necesitas a mí”
Al fijar nuestra mirada en Él, los
problemas se hacen pequeños, porque con Él de nuestro lado somos mayoría. Si
fijamos la mirada en Él, ya no necesitamos compararnos con los demás porque Él
nos hace sentir que, así como nos ha creado somos su obra de arte más hermosa y
si fijamos la mirada en Él, no habrá necesidad de pensar en otra cosa, porque
Él ya todo lo tiene todo bajo control.
La mayoría de lecciones son acerca de la confianza que tenemos en Dios y quizás es así porque es una de las cosas más difíciles de trabajar, pero es que cuando logramos tenerla, la vida se hace más simple y más fácil.
Cuando Jesús lo
vio acostado, y supo que llevaba ya mucho tiempo así, le dijo: ¿Quieres ser
sano? Señor, le respondió el enfermo, no tengo quien me meta en el
estanque cuando se agita el agua; y entre tanto que yo voy, otro desciende
antes que yo. Jesús le dijo: Levántate, toma tu lecho, y anda. Y al
instante aquel hombre fue sanado, y tomó su lecho, y anduvo. Y era día de
reposo[a] aquel día.
Lo que siempre debemos recordar: Dios cumple sus promesas
Lo he vivido de muchas maneras, pero quizás
mi lección más importante al respecto es que quizás las bendiciones de Dios no
siempre se ven como yo esperaba y, sin embargo, son lo que yo necesitaba.
Así que la invitación a partir del momento que leas esto será que expandas tu mente a nuevas formas y sobre todo que quites las manos del timón de tu vida, sé muy bien que para hacer esto se requiere de mucha confianza en el otro, pero ese otro del que hablamos es Dios, quien conoce el fin desde el principio y quien te conoce más a ti que tú mismo.
Pero, como se dice en la Escritura: Dios ha preparado para los que lo aman
cosas que nadie ha visto ni oído, y ni siquiera pensado.
Te deseo lo mejor para tu vida y que cada día de este 2023, te encuentres siempre rodeado del amor, la paz y la misericordia de aquel que no tuvo reparos en dar su vida por ti.
¡Qué Dios te bendiga y feliz año nuevo!
Comentarios
Publicar un comentario