El primer año del resto de tu vida




Después de no haber escrito durante mucho tiempo, tuve un impulso repentino de tomar mi computadora y hacer un resumen de las enseñanzas que Dios me ha dado a lo largo de este año, quizás porque sigue siendo mi llamado el compartir lo que Dios me va mostrando o quizás porque ha sido un año demasiado hermoso para no dar testimonio de su poder, así que cualquiera que sea la razón, me gustaría compartirte estas tres enseñanzas maravillosas para iniciar este año no como los anteriores sino como el mejor año de tu vida hasta el momento.

Reconocer que nuestros actos no son siempre buenos

Hace muchos años trabajé con una persona que no tenía mucho amor por el pueblo de Israel, siempre que tenía la oportunidad mostraba su descontento acerca de ellos y en alguna ocasión nos dijo que no entendía cómo Dios pudo haber elegido a un pueblo tan rebelde, a lo que uno de mis compañeros respondió:

“Quizás por eso los eligió, porque si ellos siendo tan rebeldes pueden ser escogidos, entonces todos los demás podemos serlo”

Sé que el título de este aprendizaje suena muy duro, pero quiero darte el contexto correcto acerca de él y es que recordé este comentario porque en mi propósito por leer la biblia completa, vagué por los libros de Reyes y Crónicas para darme cuenta de que, en efecto, fueron muy pocos los reyes de Israel que siguieron los mandamientos tal y como Dios esperaba que se hiciera y entonces el escritor de los libros siempre repetía: “Sus actos no fueron buenos a los ojos de Dios”.

¿Será cierto que todo el pueblo de Israel entonces era tan rebelde?

Si bien es cierto la mayoría de los reyes israelitas se apartaron del camino de Dios, hubo uno que me llamó mucho la atención y fue el Rey Ezequías, a quién el escritor describe como uno de los que cuidó más los mandamientos y sin embargo al final de su vida pecó cuando Dios lo puso a prueba.


Ezequías empezó a reinar cuando tenía veinticinco años de edad, y reinó en Jerusalén veintinueve años. Su madre se llamaba Abi, y era hija de Zacarías. Los hechos de Ezequías fueron rectos a los ojos del Señor, como los de su antepasado David. Él fue quién en el mes primero del primer año de su reinado abrió las puertas del templo del Señor, y las reparó.

2 Crónicas 29: 1-3


Quizás este año a diferencia de los anteriores ha sido uno en los que más he sido probada para hacer lo correcto y a pesar de que vengo caminando de la mano del Señor desde hace varios años, debo decir para mi propia vergüenza que no fue tan fácil como lo esperaba.

No sé la razón pero tuve muchas pruebas acerca de esto en este año y dado que pasarlas fue muy retador para mí, me sentía constantemente culpable y decepcionada de mi poca voluntad, así que cuando llegué al capítulo en el que se contaba acerca de que Ezequías falló en su prueba me sentí un poco aliviada, ya que esto me hizo comprender que aún cuando en nuestra vida nos encontremos con momentos en los que le fallamos constantemente a Dios, eso no cambiará lo que Él piensa de nosotros, así como no cambió el hecho de que pensaba que los actos de Ezequías fueron buenos aún después de haber pecado.

¿Qué pecados hay ahora en tu vida que te hacen sentir mal?

Cualquiera de esos pecados que se han venido a tu mente no es un obstáculo para que Dios pueda amarte y tampoco es tan grande como para que Dios no pueda perdonarlo.

Al oír esto, uno tras otro comenzó a irse, y los primeros en hacerlo fueron los más viejos. Cuando Jesús se encontró solo con la mujer, que se había quedado allí, se enderezó y le preguntó:

—Mujer, ¿dónde están? ¿Ninguno te ha condenado?

Ella le contestó:

—Ninguno, Señor.

Jesús le dijo:

—Tampoco yo te condeno; ahora, vete y no vuelvas a pecar.

San Juan 8:9-11


Hace un par de días recordé un cuento muy famoso de un escritor salvadoreño cuyo pseudónimo era Salarrué, este cuento se llama “semos malos” y se trata de un padre y un hijo que fueron atacados por un grupo de hombres, los cuales al tener un momento de introspección después del acto realizado, se reconocen a ellos mismos como “malos”.

Creo que lo más importante de este aprendizaje no sólo fue saber que Dios nos ama incondicionalmente, sino también que el primer paso para recibir la gracia del perdón de Dios siempre estará de nuestro lado, una de las virtudes de Ezequías era que reconocía cuando se estaba portando mal y es que yo creo que Dios prefiere a un pecador arrepentido a uno que se piensa bueno y esconde sus pecados, así que para este año nuevo te invito a recordar que la honestidad con Dios siempre será la clave para que Él haga su obra redentora, el único con el que podemos ser completamente honestos y honestas sin sentirnos juzgados será Dios, así que no tengas miedo y recibe el perdón que ya tiene para ti.

El tema recurrente sigue siendo ser fuerte y valiente

Para los que han leído algunas meditaciones anteriores saben que siempre termino de escribir con esta frase, honestamente no fue planeado, comencé a escribirla porque resume muy bien lo que necesitamos para hacer algunas cosas que Dios nos manda y después de invitar a todos a hacerlo pues en este año me tocó vivirlo un poco más de cerca de que costumbre.

Ten valor y firmeza, que tú vas a repartir la tierra a este pueblo, pues es la herencia que yo prometí a sus antepasados. Lo único que te pido es que tengas mucho valor y firmeza, y que cumplas toda la ley que mi siervo Moisés te dio. Cúmplela al pie de la letra para que te vaya bien en todo lo que hagas.

Josué 1:6-7

Después de que tuve mi episodio con el covid, la facilidad de palabras que tenía antes desapareció, el doctor me dio una explicación lógica, pero esa lógica no fue lo suficiente para quitarme el miedo de enfrentarme a situaciones que antes eran normales para mí y una de esas cosas fue el orar por alguien más. Para darte un poco de contexto, en la comunidad en la que me congrego se hacen oraciones por todos los asistentes, no es que nos asignen a personas, sino que se ora por aquellas personas que lo piden o bien por aquellas a las que Dios te pone en el corazón orar y así pues hubo varias ocasiones en las que sentí ese llamado y no fui porque me dio un profundo miedo el no saber qué decir.

Como el tema se me había complicado lo suficiente entonces se lo llevé a mi pastora y ella me ayudó a comprender que en esa debilidad no sería yo la que actuaría, sino que sería el mismo Dios y es que hasta ese momento yo estaba actuando desde mi arrogancia, sin comprender que realmente nosotros no somos los que hacemos la obra, sino que es Dios.

Pero el Señor me ha dicho: «Mi amor es todo lo que necesitas; pues mi poder se muestra plenamente en la debilidad.» Así que prefiero gloriarme de ser débil, para que repose sobre mí el poder de Cristo.

2 Corintios 12:9

Este segundo aprendizaje está profundamente ligado al anterior, pero es porque a medida avanzamos en nuestra vida y recibimos bendiciones de parte de Dios necesitamos estas dos características, el ser fuertes en lo divino no significa lo mismo que en el mundo, nuestra fuerza radica en ser humildes y dejarle el control de cada situación a Dios y ser valientes quiere decir aceptar la respuesta de Dios a las diferentes situaciones, cualquiera que sea, porque sólo Él sabe lo mejor.

En este año nuevo déjale el control de tu vida a Dios, quizás por eso es muy importante el aprendizaje previo a este, reconocernos pecadores es el primer paso de la humildad, pedir perdón es el segundo y dejarle el control a Dios de todo lo demás quizás es el tercero y más importante para nuestra vida porque Él siempre sabe qué es lo mejor.


Para disfrutar de tu bendición debes dejar las expectativas de lado

Hace varios años estuve de voluntaria en el Magdala Center y siempre he pensado que cuando Dios se refería a que nos entregaría tesoros escondidos en el libro de Isaías, sin duda alguna una de las cosas a las que se refería era a este lugar.

En el Magdala Center se encuentran las ruinas de la ciudad de Magdala, de dónde era originaria María Magdalena, una ciudad que no habían localizado desde los primeros siglos después de Jesús y resulta que Dios la ocultó hasta este siglo en el que vivimos para nuestra bendición. Quizás hablaré acerca de esto más adelante, es un tema que lo tengo pendiente por todo lo que esto significa para mí, pero al pensar en las maravillosas bendiciones que Dios me regaló este año la verdad es que no pude dejar de pensar en este lugar.

¿Por qué? 

El Padre Juan Solana decidió comprar un terreno con muchas donaciones para construir un centro espiritual dedicado al ministerio de Jesús a la orilla del lago de Galilea, como aquella parábola del tesoro, el Padre Juan dio todo lo que tenía para cuidar de la bendición que Dios le había puesto en su camino.

El proceso para comprar la tierra no fue nada fácil y cuando ya la había comprado, se encontró con la sorpresa de que allí estaba oculta la ciudad de Magdala y no sólo eso, se encontraban allí los restos de una sinagoga del siglo I con algunos artículos históricos invaluables ya que tenían representaciones del templo de Jerusalén, pero esto también complicó el proceso con el Estado de Israel. 

¿No es maravilloso?

Creo que ni es sus mejores sueños se hubiera imaginado la tremenda bendición de la que Dios lo pondría a cargo, pero, así como fue la bendición así también ha sido el proceso. 

Y eso fue justamente lo que aprendí en este año, como dije antes, Dios me ha dado bendiciones hermosas, pero el proceso no fue fácil, así que en muchas ocasiones dudé si esta bendición venía de Dios.

Yo te entregaré tesoros escondidos, riquezas guardadas en lugares secretos, para que sepas que yo soy el Señor, el Dios de Israel, que te llama por tu nombre.

Isaías 45:3

Así que para finalizar las enseñanzas debo decir que este año aprendí a dejar las expectativas de lado, Dios no hace las cosas como lo hacemos nosotros, como leí en algún lugar acerca de José, el hijo de Jacob, en realidad Dios nos muestra su promesa, pero no nos dice el proceso que tendremos que pasar para recibirla y es que entre más grande es la bendición el proceso también es más fuerte, pero eso no quiere decir que haya dejado de ser un regalo de Dios.

Y debo decir algo más, tenemos que aprender a disfrutar de las cosas que tenemos actualmente, como dicen en esas frases que vagan en las redes sociales, lo que estás viviendo ahora es alguna de tus oraciones hechas en el pasado y es que como dice un dicho turco, ninguna bendición se encuentra debajo del suelo, es decir que todo lo que te rodea ya es una bendición.

Entonces Moisés respondió:

—El pueblo que viene conmigo es de seiscientos mil hombres de a pie, ¿y dices que nos vas a dar a comer carne durante un mes entero?  ¿Dónde hay tantas ovejas y vacas que se puedan matar y que alcancen para todos? Aun si les diéramos todo el pescado del mar, no les alcanzaría.

Pero el Señor le contestó:

—¿Crees que es tan pequeño mi poder? Ahora vas a ver si se cumple o no lo que he dicho.

Números 11:21-23

Me parece que hay más aprendizajes, pero estos fueron los más importantes y son en gran medida lo que viví, la vida es una bendición completa, sólo necesitamos ponernos los lentes divinos y correctos para verlo de la manera en la que Dios espera que lo hagamos y entonces podamos empezar a disfrutar cada detalle.

Hace muchos años vi una película ochentera que en español se llama “El primer año del resto de nuestras vidas”, la trama de la película no era muy buena, pero en estos días me quedé pensando en el nombre y analizando qué es lo que pasaría si tomáramos este año nuevo como el primer año del resto de nuestras vidas ¿Acaso no nos esforzaríamos más por ser felices?

Pues esta es mi invitación para ti ahora, toma las cosas buenas que has aprendido y llévatelas para el resto de tu vida, comienza a ser feliz y sobre todo déjale el control a Dios de todo, al igual que con el Padre Juan, estoy segura de que ese resto de la vida será mucho mejor de lo que alguna vez soñaste.

¿Te atreves?

Entonces una vez más, esfuérzate y por favor se valiente.

¡Feliz año nuevo!

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