El sacrificio de Abraham


Ayer escuché una frase acerca del momento en el que Dios le pide a Abraham que sacrifique a su único hijo, Isaac. En realidad, se trataba del sacrificio de Abraham, no del de Isaac.

¿Cómo es esto posible si el que estaba atado a la piedra del sacrificio era Isaac? 

Sucede que cuando hemos querido algo con todo el corazón y estamos agradecidos por ello, es cuando Dios viene a purificar el amor que sentimos, y la única forma de hacerlo es pidiéndolo de vuelta.

Esto me hizo mucho sentido, y es que algunos días antes escuché parte de la conversación de una persona que dijo: "Dios da, pero también quita", y el "por qué" de quitarlo siempre será un misterio.

Si en algún momento sientes que Dios está quitando algo especial, como lo he sentido yo en estos últimos meses, es porque Él quiere purificar ese amor de manera que no haya ningún ídolo, sino sólo Él en el centro de nuestra vida. Si el proceso duele mucho, es porque así debe ser, como dice en su palabra: a los sacerdotes se les purifica a través del sufrimiento, a fin de que puedan ser instrumentos que lleven su amor y su palabra hasta los últimos confines de la tierra.

¿Y será que como le pasó Abraham Dios enviará entonces a un ángel que me diga finalmente no lo sacrifique?

Me gustaría decir que si, pero eso es un misterio, todo siempre depende de un plan mucho más grande que nuestras propias posibilidades y pensamientos, porque así es Dios: sus pensamientos siempre son más altos que los nuestros.

Así que como dice aquella frase tan común y repetida, cuando Dios pida algo entrégalo y así como le dio al final un cabrito a Abraham, Dios se encargará de entregarte lo necesario en ese sacrificio.

¡Esfuérzate y sé valiente"

Génesis 22:12-14

 El ángel le dijo:
—No le hagas ningún daño al muchacho, porque ya sé que tienes temor de Dios, pues no te negaste a darme tu único hijo.
Abraham se fijó, y vio un carnero que estaba enredado por los cuernos entre las ramas de un arbusto; entonces fue, tomó el carnero y lo ofreció en holocausto, en lugar de su hijo.  Después Abraham le puso este nombre a aquel lugar: «El Señor da lo necesario.» Por eso todavía se dice: «En el cerro, el Señor da lo necesario.»

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